EL BURRO DE LA ENTRADA TRIUNFAL

EL BURRO DE LA ENTRADA TRIUNFAL





La mañana de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén sobre el humilde lomo de un asno, cuando el borriquillo regresó, todas las bestias se le acercaron para informarse de lo que había acontecido. El burro comenzó a pavonearse entre sus congéneres y, asumiendo poses de importancia, les dijo: “Ustedes no saben lo importante que le he parecido a la gente esta mañana. Todos corrían para verme pasar, y nadie permitió que mi fino casco se manchara con la inmundicia del suelo. Todos arrojaban sus mantos para que yo pasara sobre ellos.”
Una vaca le preguntó: “¿Y cuándo tiraban sus mantos para que tú pasaras sobre ellos, que decían?” “Bueno —respondió el burro con más orgullo aún—, decían: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”
»Al escuchar eso, todos los animales soltaron una estruendosa carcajada. “¡Qué tonto eres! —dijo uno de ellos—. Aquella gloria no era para ti. Era para el que cabalgaba sobre tu lomo. Era para Jesús, el Hijo de Dios.”
Joven cristiano y en general cualquier servidor, cuando servimos a otros siempre debemos tener presente a ese burro y lo que llevamos o representamos siempre es más importante que nosotros, recordemos las palabras del apóstol Pablo a los Romanos:

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
Romanos 12:3

Fabula tomada de: Hermano Pablo

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